MELIA

DESCRIPCIÓN

 
Este árbol llega a alcanzar los 15 m, pero lo normal es que tenga un porte más modesto, entre 6-10 m de altura. El tronco es recto, la corteza grisácea y agrietada y la copa no muy tupida, por lo que no proyecta una sombra muy densa. Las hojas son caducas, alternas y compuestas. Son muy grandes porque además son bipinnadas, de hasta 90 cm de largo, así que es fácil confundir las hojas completas con las hojuelas, que son más o menos triangulares, de margen serrado y de 2-5 cm de largo. La floración en abril o mayo es muy aromática y vistosa por su color azulado o lila, algo infrecuente entre las flores de nuestras latitudes. Los frutos son globosos, de 8-25 mm, de color crema o anaranjado al madurar. Se disponen en grupos colgantes numerosos y muy característicos que permanecen en el árbol una vez que se ha desprendido de las hojas.

ECOLOGÍA

Es una planta cultivada en nuestro territorio que a veces coloniza terrenos incultos, despejados y removidos. Aguanta muy bien la sequía estival, las heladas, la poda severa, la contaminación y crece rápido; por el contrario no es muy longeva. En muchos lugares se la considera invasora.

DISTRIBUCIÓN

Es un árbol del sur y este de Asia que se ha cultivado con fines ornamentales desde antiguo, en la Península al menos desde el siglo XII. Es más frecuente en el este, centro y sur, si bien se halla asilvestrado en numerosos lugares.

MÁS INFORMACIÓN

Este árbol es cultivado como ornamental por su rápido crecimiento y vistosas flores y frutos. Con éstos se elaboran collares y se decoran belenes, y con sus semillas se confeccionan rosarios, por lo que se le ha denominado en Cataluña y Baleares ‘árbol santo’. Por otros motivos, esta planta es sagrada en la India, Malasia e Irán.
Sin embargo, los frutos son venenosos y narcóticos, y su consumo, sobre todo para el ganado, puede provocar la muerte. Hay un curioso hecho publicado en la Gaceta Agrícola del Ministerio de Fomento, de abril de 1887, que cuenta cómo durante la Guerra de la Independencia, los franceses plantaron varios de estos árboles junto a una famosa fuente del Puerto de Santa María (Cádiz) —allí se llaman acederaques—para embellecer el entorno. Al poco tiempo se vio que el agua causaba daños que antes no ocurrían, de manera que se consultó al farmacéutico local, quien concluyó que eran los frutos de esta planta los que originaban el mal al caer en los pilones de la fuente. Se arrancaron los árboles y el agua volvió a ser potable.
Tanto sus hojas como su corteza y frutos son tóxicos y tienen propiedades insecticidas con aplicaciones en medicina.
El naturalista sueco Linneo propuso el género Melia para este árbol porque era un nombre muy antiguo y el que los romanos daban al fresno de flor (Fraxinus ornus L.), cuyas hojas compuestas son semejantes, aunque no tenga nada que ver desde el punto de vista botánico. El epíteto específico azedarach era el nombre con el se conocía antes al cinamomo y procede del persa azad-darakht.

 

 
          

                      Arbol                                                         Hoja                                                               Flor 

Se puede observar en muchas zonas de Benetússer como: Av Paiporta, Calle La Murta, Marqués del Turia, Navarro Soler, Calles del Grupo, Plaza Lepanto, Calle Colón, Plaza Racholar…..